viernes, 20 de abril de 2012

Sali a caminar


Hace días salí  a caminar. Era una tarde hermosa de primavera. Llevaba en mi cabeza una pregunta que necesitaba responder: qué rumbo debía darle a mi vida.

Durante mi caminata he mirado a mi alrededor. He descubierto la primavera, en las flores hermosas de colores en medio del verde de los arboles, montones de pájaros revolotean sobre ellas en busca de néctar o simples ramitas para hacer sus nidos. La naturaleza ha recibido lo que había estado esperando ansiosa después del seco invierno, las lluvias de los últimos días alimentaron la tierra y ella ha dado sus frutos.

También yo, al igual que la tierra, deseo recibir lo que he estado esperando, por eso camino. Pero la primavera solo ha llegado a su justo tiempo, así que pienso que yo solo tendré mi respuesta cuando este preparada para recibirla con el corazón abierto y agradecido.

Mientras, camino pacientemente, voy aprendiendo a consolarme y trato de alegrarme con solo ver llegar la primavera.   Confío en que aprenderé a discernir entre lo que debo o no hacer y que tomaré el camino correcto. Debo salir del agujero donde estoy, porque dentro de él no puedo ver todas las opciones. Necesito subir, situarme en la montaña más alta y ver el horizonte, desde allí divisaré todos los caminos posibles, todas las opciones y seré entonces capaz de decidir hacia donde irá de ahora en adelante en mi vida.

Por eso salí a caminar, decidí poner rumbo y buscar el horizonte. No he querido detenerme, estaba ansiosa  por encontrar el lugar donde el cielo y las nubes se unían, estaba segura de que aquel sería el lugar desde donde sería capaz de ver todos los caminos, todas las opciones. Hace días que camino pero me entristece descubrir que mientras mas camino hacia el horizonte, mas lejos parece estar.

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