La sociedad dominicana esta compungida con los crímenes que se han producido en los últimos días. Como un llamado a conciencia, mi versión de como hubiera sido la historia si la cordura hubiera estado presente: La otra historia del asesinado de Bella
Vista Mall
Felipe estaba muy enojado, había estado
tratando de localizar al compadre desde hacía varias semanas pero él le estaba
rehuyendo. Finalmente había accedido a juntarse en el mall de Bella vista, en
el área de comida. Habían quedado a las 5 de la tarde. Hacía rato que rondaba
por el área, así que para controlar los nervios decidió sentarse y pedir un
café.
El compadre era el hermano de su mujer.
Todo el problema había comenzado con aquel viaje que tuvo que hacer a Puerto Rico
a comprar ropa para la tienda que tenía en su pueblo San Cristóbal. Al llegar
su mujer lo esperó con cara compungida, le contó que su hermano había
llegado con unos líos económicos que no sabía como salir y necesitaba un millón
de pesos. Cuando su mujer le había dicho que él no estaba y no sabía como
ayudarlo, el compadre había sugerido que le prestara el título de la propiedad
que ellos tenían. La hipotecaría y le prometía pagarle sin que Felipe se
enterara. La mujer había accedido, pero después se dio cuenta de la tontería
que había cometido y al llegar le contó todo.
En principio se había enojado mucho, pero
luego el compadre lo tranquilizó diciendo que le pagaría. Eso fueron solo
promesas ahora tenía 6 meses que no pagaba el préstamo y el había tenido que
hacerse cargo para no perder su propiedad. Estaba desesperado y fue entonces cuando
decidió reunirse con él y enfrentarlo.
Estaba nervioso, estaba muy enojado y había
cometido la imprudencia de salir con la pistola. Hacía unos meses cuando casi
le dispara a otro hombre se había prometido no salir más con el arma, pero no
sabía que impulso lo había llevado a tomarla nuevamente.
Estaba con esos pensamientos cuando vio
acercase al compadre. Comenzaron a conversar y de inmediato a discutir. Felipe le reclamaba como había engañado a su
mujer y encima de eso faltaba a su palabra con seis meses de atraso en los pagos.
¿No entendía que él no podía hacerse cargo de esa deuda y que si no pagaba
perdería su terreno que era lo único que tenía? Fue entonces cuando el compadre
le dijo que lo sentía que su negocio había quebrado con la crisis y que en
verdad no podía pagarle el dinero que le debía ni la hipoteca, sabía que lo
había hecho mal, pero no sabía que hacer. Felipe lo miró con cara de asesino, se
agarró la pistola que llevaba en el bolsillo y le dijo: “Hoy te voy a matar
desgraciado!!!”, se levantó del asiento y sacó la pistola y le apuntó al
compadre.
Entonces lo escuchó con una voz que salía
de ultratumba: “Pero estas loco!!!” sus ojos parecían salirse de las orbitas,
vio las gotas de sudor que le corrían por la frente y apretó el gatillo. En su
mente solo escuchaba una voz que le decía: “Dispara, métele 10 balazos a ese
desgraciado”.
De repente desvió un segundo la mirada y vio
un niño de diez años que estaba a unos dos metros, que lo miraba más asustado que el compadre.
En ese momento volvió en sí, miro a su alrededor y vio como había un silencio de
sepulcro en el área, todos lo miraban aterrorizados, y entonces se dio cuenta de la locura que
estaba a punto de cometer. Bajó el arma, la guardó en el bolsillo y dos
lagrimas se deslizaron por su rostro.



